Profeeee…

gradeschoolconfidential6Cuando estaba pequeña soñaba con ser piloto de helicóptero. Me imaginaba con el súper uniforme y el kit completo maniobrando mi nave como cual Wonder Woman. Como segunda opción tenía la de ser profesora, ilusión que se materializó muchos años después.

Estudié Comunicación Social – Periodismo por tener aptitudes ideales para la profesión, pero luego de haber trabajado en varias áreas, probar las mieles y las hieles del medio; ahora soy profe universitaria. Experiencia que me llena de satisfacción, con la cual he hecho Doctorado en “paciencia-resistencia” y en la que diariamente vivo una historia distinta.

En mi época las cosas eran muy diferentes, la universidad está cambiando y con ella los estudiantes. Ahora no tienen afán de nada, llórela pues si en sus ratos libres van a la biblioteca, no se comprometen mucho en asistir a clase y en cuanto a participación, o no los calla nadie o habla más un mimo jubilado, no hay niveles medios. Tampoco puede generalizarse porque hay de todo, pero en este tiempo donde la tecnología manda, la ley del menor esfuerzo prima.

Hay algunos osados que cuestionan la metodología del docente y son rebeldes “porque el mundo me hizo así” -como la canción de Jeanette- rebeldía que si hubiera tenido yo en la universidad, salía por la puerta en bombas de fuego y párese en las pestañas pero no tiene reingreso. Un error de ortografía casi que le costaba a uno la materia de Periodismo, hoy en día hay que respirar hondo, contar hasta 10 e invocar al mismísimo dios de la ortografía y la  gramática –si es que existe- porque le puede dar un infarto con los horrores que usted alcanza a ver. ¿Y la buena redacción? ¿Qué es eso y para qué sirve? Y para un periodista un texto mal escrito es como una puñalada marranera. En fin, se hace lo posible por enseñarles con esfuerzo, entendimiento y sobre todo vocación, porque como dicen las mamás: “Vea mijo, el estudio es lo único que queda en la vida”.

Y así va yendo uno por la vida universitaria con personajes que sacan rabias pero también muchas risas; están los alumnos que se enamoran de la profe, los que te odian, los cariñosos, los preguntones, los que ruegan casi de rodillas por una décima, los confianzudos, los contestones, los conchudos, los elevados, los que responden todo, los que refutan porque sí y porque no, los que se profundizan en clase con ronquido y todo y los que no pueden vivir dos horas de clase sin celular.

Dejándolos en el anonimato obviamente, he aquí algunas frases que me han lanzado o escrito y que han quedado guardadas en mi memoria:

1. Profesora, sólo me gustaría decirle y con todo el respeto que se mereces, que me encanta estar en su clase y son dos razones pero sólo le puedo decir una: Me interesa mucho aprender, la otra no podría decírsela porque no quiero que de pronto eso me traiga problemas. DIOS LA BENDIGA SIEMPRE.

2. Ay profe… ¡Usted si tiene corazón!

3. ¿Qué son estas horas de llegar a clase?

-Profe es que estaba como maluquito

-¿Si, qué pasó?

-Ah no, es que en una fiesta me cortaron un poquito. Se alza la camisa: ¿Le muestro los puntos?

4. Profe, como yo no presenté el último parcial (de hace 1 mes) me voy tirando la materia. Y qué pena pues, pero yo necesito que usted me ayude. ¿No me lo puede hacer?

5. Maestra, ¡La quiero mucho!

6. Profe, Dios le pague por todo y disculpe las llegadas tarde.

7. Profe, ¿me puede decir cómo me fue en el parcial?

-No sé, recógelo mañana que los voy a entregar de 8 a 10 a.m.

-Usted si es muy mala. ¿Me va hacer ir mañana? Pensaba dormir hasta tarde.

8. Profe buenas tardes, lo que pasa es que la clase pasada no pude asistir por cuestiones de salud y hasta donde tenía entendido el parcial era para el día 24 de noviembre. ¿Se realizó el parcial el día 17 de noviembre?

9. No sabe la pena que tengo con usted profesora Ana. Sí, yo copié el trabajo, pero es que mi papá me dijo que si me tiraba una materia más no me volvía a pagar la universidad.

10. Con todo el respeto que se merece y gustándome mucho su clase, me fue muy regular en su materia y no estoy de acuerdo. Yo hice todo siempre bien y se lo tenía que decir. Me merecía más.

11. Gracias por haber asistido este semestre a mis clases. ¡Se les acabó la tortura!

-¡Uyyy Profe, como dice eso! Yo si la voy a extrañar mucho.

12. Deben entregar el trabajo en 3 cuartillas.

-Nooo Anaaaa, ¡mera salchicha!

13. ¡Vea Ana, yo no le echo los perros porque usted es mi profe!

14. Final de semestre: ¿Otra vez te vas a despedir? Ay si profe me devolví, es que la verdad yo si la quiero mucho.

15. Profe, ¿Me acepta en Facebook?

16. Pero profeeee ¡Cómo así que 3.5! (con lágrimas en los ojos). Yo no estoy acostumbrada a sacar notas tan bajitas.

17. Pues a mí me parece que usted no es la persona idónea para dictarnos esta clase, aunque tenga diez años de experiencia en el medio, no estoy de acuerdo con nada de los suyo.

18. Teacher, es que usted me cae todo bien.

19. Profe, le voy a cerrar la puerta de la oficina.

-No, que está haciendo mucho calor

-Uy profe, pues cómo que no. De pronto entran y se me la roban.

20. Primer parcial: ¿Y no lo puede hacer en parejas?

21. ¿Cuál trabajo?

22. ¿Qué son estas horas de llegar a clase? ¡Media hora tarde!

-Uy “miamor” es que pensé que era más tarde, me confundí

Delante de todo el salón: ¡Yo no soy su amor, soy su profesora me hace el favor y me respeta!

Y así sucesivamente una tras otra con las cuales usted no sabe si reír o a llorar. El caso es que seguiré enseñando hasta donde me deje la vida, la evaluación docente y el sueldo 😛

 

 

 

 

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